Artículo de la Revista La Botica

El Taichi es un tema del que cada vez se habla más. Esta técnica de gran eficacia encuentra cada día más adeptos, tanto por parte de los que la practican como de los que reciben sus efectos beneficiosos.

En China se práctica desde hace siglos para ayudar a prevenir enfermedades, y en Occidente son cada vez más los que deciden aprovechar los beneficios de esta técnica.

En muchos parques de las ciudades chinas encontrar un grupo de gente de todas las edades practicando Tai Chi a primera hora de la mañana. Se trata de una serie de posturas que se enlazan unas con otras formando movimientos largos y fluidos y que se coordinan con la respiración. El objetivo de esta práctica es activar el flujo de energía vital o qi que, según la medicina tradicional china, debe circular sin interrupciones a lo largo de los meridianos o canales que recorren nuestro cuerpo.

 

Adiós al estrés

Aunque el Tai Chi fue suprimido durante los años de la Revolución cultural (1966-1969), el gobierno chino lo ha promovido en las últimas décadas como una práctica que ayuda a prevenir enfermedades. Por lo que respecta a Occidente, si bien la medicina convencional cuestiona la teoría de los meridianos en los que se basa la medicina tradicional china, diversos estudios sobre los efectos del Tai Chi han demostrado que, además de los beneficios que ofrece la práctica de cualquier ejercicio suave, ayuda a disminuir los niveles de estrés, mejora la presión arterial y mantiene las articulaciones en forma.

Se trata de una serie de posturas que se enlazan unas con otras formando movimientos suaves, largos y fluidos y que se coordinan con la respiración.

 

SECUENCIA DE EJERCICIOS

Aunque existen cinco estilos de Tai Chi (Chen, Yang, Wu, Woo y Sun), el más popular en Occidente es el Tai Chi Yang. Esta modalidad es apta para todas las edades y especialmente recomendable para la gente mayor, puesto que se trata de un ejercicio suave. Para practicarlo se recomienda asistir a clase con un profesor cualificado que nos enseñe a coordinar cada movimiento con la respiración. Aseguran los más ortodoxos que para conseguir los máximos beneficios debe practicarse en el exterior, ya que de esta manera se equilibra la energía vital o qi de la tierra con la energía vital o qi personal. La siguiente secuencia es tan sólo una muestra de uno de los ejercicios básicos de Tai Chi y se conoce como Manos de nube.

  1. Apoya el peso en la pierna derecha y levanta un poco la izquierda. Eleva la mano izquierda con la palma hacia fuera y lleva sobre ella la derecha con la palma hacia arriba.
  2. Apoya el peso en la pierna derecha y levanta un poco la izquierda. Eleva la mano izquierda con la palma hacia fuera y lleva sobre ella la derecha con la palma hacia arriba.
  3. Da un paso a la derecha, traslada el peso al pie izquierdo y efectúa con las manos un círculo en el sentido de las manecillas de un reloj.

 

ORIGEN

Aunque se desconoce cuándo empezó a practicarse el Tai Chi, una de las leyendas más populares respecto a su origen se remonta al siglo XII, cuando el monje taoísta Chan San Feng’ observó a una serpiente luchando con una grulla. Cuentan que el monje se quedó tan maravillado al observar los movimientos que la serpiente ejecutaba para defenderse y atacar al ave, que intentó reproducir estos mismos movimientos y combinarlos con los ejercicios de respiración taoísta, siendo así la técnica del Tai Chi. Otras teorías defienden que esta práctica surgió como un arte marcial de los monjes, quienes no podían utilizar armas.