Los minerales han formado parte del planeta desde mucho antes de que los vegetales y los animales poblaran la Tierra. Son símbolo de perseverancia, solidez, paciencia y seguridad y conocen nuestra historia mejor que nadie pues estuvieron aquí antes de que la propia historia tuviera lugar. Podrían contarnos muchas cosas respecto a cómo apareció la Vida Orgánica, de cómo evolucionamos crecimos, y nos desarrollamos, y de cómo gracias a nuestra Madre Tierra, la Vida se siguió manifestando cíclicamente y de cómo también de forma cíclica, nos olvidamos de cuidarla y respetarla. Toda una espiral evolutiva que eternamente se recrea para una mayor comprensión de la Presencia Divina en la Realidad física.
Las rocas y minerales que componen la corteza de la Tierra, se han formado a partir de algún proceso mecánico o químico y se clasifican dentro de tres categorías:

La Cristalización forma parte de un proceso altamente depurado por el cual un simple trozo de roca sufre una transformación tal que lleva a convertirse en un fabuloso Cristal de maravillosos colores y formas geométricas con la sorprendente capacidad de reflejar la LUZ.
Los Cristales son la máxima expresión del reino Mineral. Se encuentran en el Estado Evolutivo perfecto dentro de su reino; su luminosidad es prueba de su evolución.
En un Cristal, todas sus moléculas vibran a una misma frecuencia y esta se encuentra vibrando en perfecta armonía con el Pulso del Universo. Las siete familias que forman el Reino de los Cristales, engloban decenas de piedras preciosas que se clasifican según su estructura, composición química, simetría y transparencia, pero cuyo denominador común es su BELLEZA. Esta puede depender de su color capacidad reflectora de la LUZ, brillo o potencia energética.
Quizá la verdadera belleza de un cristal no reside en sus formas externas sino en las fuerzas y energías que transmite. Los Cristales, a través de su perfección molecular, nos inspiran a desarrollar en nosotros, esa propiedad que ellos mismos poseen. la de reflejar la luz sin transformarla. Los cristales nos pueden ayudar en los procesos de equilibrar los Chakras Físicos, así como en la estimulación de los Chakras Superiores, para una mejor y más consciente canalización de nuestras Energías y una elevación de nuestra frecuencia vibratoria, pero recordemos que son herramientas de trabajo y que deben ser utilizadas con respeto y prudencia, entendiendo que para que su utilización sea realmente efectiva, debemos acompañar este trabajo con un compromiso de Disciplina Personal, sino pueden convertirse en la “panacea universal” de nuestras necesidades y esto nos desvincularía de la responsabilidad ante nuestra Vida.
El Mundo de los Cristales está relacionado con la VIBRACIÓN, el COLOR y la GEOMETRIA. Son elementos materiales que, gracias a su capacidad energética, nos ayudan a desarrollar una tecnología tanto científica como curativa, más acorde con los tiempos actuales y a nivel simbólico nos pueden ayudar a conectar con nuestros Patrones Energéticos Internos, así como con el Mundo Arquetípico.
Los Cristales no pueden hacerte más Espiritual de lo que ya eres. No tienen la capacidad de darnos aquello que nosotros no seamos o tengamos. Si eres una persona que está desconectada de su propia espiritualidad, Un Cristal no lo hará por ti. Pero si trabajas con ellos, pueden ayudarte a liberar y despejar tus propias Energías y facilitar el contacto con tu Vida Interior. A medida que tus canales se despejen, tu propia Fuerza Espiritual fluirá sin dificultad hasta tu Conciencia.
Busca dentro de ti y si no sabes cómo, utiliza los Cristales como un Puente hacia tu Sabiduría Interior, no como la Fuente de ella. Los cristales son un medio, no un fin en sí mismos. Trabajar con ellos es un camino que puede conducirnos hacia el desarrollo de nuestra propia Conciencia. Pero es un compromiso personal mantener el rumbo hacia el auto conocimiento y la responsabilidad de lo que somos, hacemos y pensamos, sin delegar en ellos nuestras expectativas.
Como herramientas que son, pueden ser utilizadas por cualquiera y dependiendo de la INTENCIÓN de la persona que los use, así será el trabajo que ellos hagan.
Los Cristales en sí mismos, NO TIENEN INTENCIÓN, pues no tienen Conciencia de Ser. Son herramientas que la Divinidad ha dispuesto para el propio Recuerdo de Quiénes Somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

1.- MINERALES IGNEOS
Son aquellos que se han formado a partir de un enfriamiento del magma volcánico. Cuando esto ocurre, los minerales llegan a cristalizarse. Dentro de este tipo se encuentran los llamados PEGAMITAS que están compuestos de Cristales grandes y especiales que, en su mayor
parte, forman los Cristales y Gemas que conocemos como piedras preciosas: Berilos, Aguamarinas, Topacios, Kuncitas, Cuarzos Turmalinas, Obsidianas……

2.- MINERALES SEDIMENTARIOS
Las rocas que se encuentran en la corteza terrestre, sean del origen que sean, se hallan sometidas agentes químicos y mecánicos que las van erosionando y transformando. Los distintos materiales que se desprenden de estas rocas, pueden ser depositados cerca de la “roca madre” de la que fueron extraídos o bien ser transportados por el aire o la lluvia a otros lugares. Cuando estos minerales se sedimentan y se secan volviéndose compactos, dan lugar a los llamados Minerales Sedimentarios.

3.- MINERALES METAMÓRFICOS
Existe un número de minerales que se forman a partir de las rocas de origen ígneo o sedimentario, mediante una re-cristalización producida por los cambios de presión y temperatura a que son sometidos en un momento determinado. Un ejemplo claro es la formación del DIAMANTE; a partir de un simple trozo de carbón, al que la Naturaleza imprime cierta presión y temperatura, se llega a producir un cambio en su estructura molecular que da lugar al nacimiento de un maravilloso Cristal capaz de la mayor expresión luminosa y energética que se encuentra en el Reino de los Cristales.

La Cristalización forma parte de un proceso altamente depurado por el cual un simple trozo de roca sufre una transformación tal que lleva a convertirse en un fabuloso Cristal de maravillosos colores y formas geométricas con la sorprendente capacidad de reflejar la LUZ.

Los Cristales son la máxima expresión del reino Mineral. Se encuentran en el Estado Evolutivo perfecto dentro de su reino; su luminosidad es prueba de su evolución.
En un Cristal, todas sus moléculas vibran a una misma frecuencia y esta se encuentra vibrando en perfecta armonía con el Pulso del Universo. Las siete familias que forman el Reino de los Cristales, engloban decenas de piedras preciosas que se clasifican según su estructura, composición química, simetría y transparencia, pero cuyo denominador común es su BELLEZA. Esta puede depender de su color capacidad reflectora de la LUZ, brillo o potencia energética.
Quizá la verdadera belleza de un cristal no reside en sus formas externas sino en las fuerzas y energías que transmite. Los Cristales, a través de su perfección molecular, nos inspiran a desarrollar en nosotros, esa propiedad que ellos mismos poseen. la de reflejar la luz sin transformarla. Los cristales nos pueden ayudar en los procesos de equilibrar los Chakras Físicos, así como en la estimulación de los Chakras Superiores, para una mejor y más consciente canalización de nuestras Energías y una elevación de nuestra frecuencia vibratoria, pero recordemos que son herramientas de trabajo y que deben ser utilizadas con respeto y prudencia, entendiendo que para que su utilización sea realmente efectiva, debemos acompañar este trabajo con un compromiso de Disciplina Personal, sino pueden convertirse en la “panacea universal” de nuestras necesidades y esto nos desvincularía de la responsabilidad ante nuestra Vida.
El Mundo de los Cristales está relacionado con la VIBRACIÓN, el COLOR y la GEOMETRIA. Son elementos materiales que, gracias a su capacidad energética, nos ayudan a desarrollar una tecnología tanto científica como curativa, más acorde con los tiempos actuales y a nivel simbólico nos pueden ayudar a conectar con nuestros Patrones Energéticos Internos, así como con el Mundo Arquetípico.
Los Cristales no pueden hacerte más Espiritual de lo que ya eres. No tienen la capacidad de darnos aquello que nosotros no seamos o tengamos. Si eres una persona que está desconectada de su propia espiritualidad, Un Cristal no lo hará por ti. Pero si trabajas con ellos, pueden ayudarte a liberar y despejar tus propias Energías y facilitar el contacto con tu Vida Interior. A medida que tus canales se despejen, tu propia Fuerza Espiritual fluirá sin dificultad hasta tu Conciencia.
Busca dentro de ti y si no sabes cómo, utiliza los Cristales como un Puente hacia tu Sabiduría Interior, no como la Fuente de ella. Los cristales son un medio, no un fin en sí mismos. Trabajar con ellos es un camino que puede conducirnos hacia el desarrollo de nuestra propia Conciencia. Pero es un compromiso personal mantener el rumbo hacia el auto conocimiento y la responsabilidad de lo que somos, hacemos y pensamos, sin delegar en ellos nuestras expectativas.
Como herramientas que son, pueden ser utilizadas por cualquiera y dependiendo de la INTENCIÓN de la persona que los use, así será el trabajo que ellos hagan.
Los Cristales en sí mismos, NO TIENEN INTENCIÓN, pues no tienen Conciencia de Ser. Son herramientas que la Divinidad ha dispuesto para el propio Recuerdo de Quiénes Somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.