En Kinesiología se utiliza el denominado “test muscular” para comprobar el nivel de estrés de los músculos. Utiliza toda una serie de técnicas sencillas de análisis para comprobar cual es el nivel de fuerza de un determinado músculo. Por definición, el cuerpo humano es simétrico, pero la mayoría de nosotros no lo somos. Y en determinadas situaciones, un músculo puede perder parte de su capacidad, dando lugar a una situación anormal. Pero que un músculo funcione solamente con el 50% de su fuerza no es suficiente. No debería haber una diferencia de más de 15% entre el lado derecho e izquierdo de una persona, sin importar si es diestra o zurda. El test muscular aplica diferentes pruebas para valorar la fuerza muscular y si ésta varía en distintas situaciones, por ejemplo de estrés, en ellas se verifica si el músculo tiene una buena respuesta o no.

Explicado de manera sencilla, el músculo es un transmisor o “transistor” que la Kinesiología utiliza para sincronizar con algo: nuestro cuerpo; pero pueden ser muchos aspectos de él. A través del sencillo test muscular podemos valorar no sólo cuestiones físicas, sino otras más sutiles que también se manifiestan en él. Por este motivo, la Kinesiología también se puede considerar como una técnica energética. Evidentemente es preciso tener una información mínima de cómo funciona ese transmisor, pero no se valora solamente la fuerza del músculo, tal y como, por ejemplo, se evalúa en fisioterapia. Lo que se valora es la calidad de la respuesta. Siguiendo el ejemplo anterior, el músculo –transistor- además de sintonizar la emisora vital –vínculos directos- puede sintonizar con cualquier otra emisora, es decir cualquier asunto que afecte al cuerpo. Por lo tanto, a través de los músculos podemos comunicarnos con el cuerpo respecto a cualquier tema.

De esta manera una sesión de Kinesiología es lo más parecido a tener una “conversación” con el ser humano que cada uno es. En ella el cuerpo es quien responde siempre mediante un código binario. Sólo dice “sí” o “no”. Algo le gusta o le disgusta, le favorece o le perjudica. Y una de las ventajas es que la persona es perfectamente consciente tanto de las preguntas como de las respuestas. La persona ya no es un “paciente”, sino que pasa a ser consciente de su proceso hacia el bienestar.

El test de Kinesiología da en todo momento información sobre el estado de la persona en el momento presente. Pongamos el caso de que se desee verificar cómo ciertos alimentos favorecen la energía y de algunos meridianos de acupuntura. Seguramente, si realizamos el test a dos personas obtendremos dos resultados, porque cada una tiene sus propias tendencias, desequilibrios y estado.

La Kinesiología como ciencia

Sin embargo, la Kinesiología no es una técnica de diagnóstico ni un tratamiento de enfermedades. En manos expertas, es una herramienta que ayuda al ser humano a tomar conciencia del punto en que se encuentra, a dónde quiere ir, a conectarle con su poder interno y a escoger la postura en la cual es más fácil conservar el equilibrio. Eso es lo que brinda la Kinesiología y lo hace a todos los niveles.

El test muscular facilita enormemente los mecanismos propioceptivos y el equilibrio de tensión entre las distintas partes del cuerpo. Por lo tanto, tiene un amplio campo de acción en el ámbito físico. Podemos, por ejemplo, valorar todo lo que nos influye y, especialmente lo que ingerimos, y resulta de especial interés en casos de sensibilidad alimenticia y otros. En cambio, no se debe utilizar el test muscular para determinar la existencia o no de una enfermedad, por ejemplo un cáncer. A través de los músculos sólo podremos saber cómo el cuerpo está compensando la situación. Los músculos muestran de forma preferente el estrés, pero no sirven para diagnosticar, sino para saber lo afectada que la persona está por esa posibilidad. Posteriormente podremos eliminar toda la tensión, miedo y predisposición energética que la persona posea. Y eso es mucho. Sobre todo si tenemos en cuenta que la tensión y el miedo son unos potentes inmunodepresores, es decir, que reducen nuestras defensas frente a cualquier problema.

La Kinesiología es una potente herramienta en los procesos de evolución y temas de comportamiento. Eso es así porque facilita la toma de conciencia de aspectos como ¿cual es realmente el objetivo?, ¿existe algún tipo de bloqueo o autosabotaje consciente o subconsciente?, ¿qué tipo de memoria o información hay almacenada sobre este tema y cómo esa memoria está afectando? Al liberar el “estrés” sobre todos estos aspectos permite desarrollar las capacidades innatas a diferentes niveles: físico, mental-creatividad-educativo, emocional-toma de conciencia de nuestro comportamiento y relaciones, etc, e integrarlos.

Los 14 test musculares de Kinesiología, se relacionan con los meridianos de acupuntura y permiten tanto valorar el sistema de compensaciones, como observar cuál es el sistema más fácil para esa persona en ese momento de recuperar su equilibrio.

Fuente: Revista Vital.